De acuerdo al Decreto Legislativo No. 44 del 1 de septiembre de 1939, se designaron como Arboles Nacionales el Bálsamo y el Maquilíshuat (Tabebuia Rosea), siendo este último el que logró mayor arraigo en el alma popular.
Este árbol puede medir hasta 15 metros de altura. Sus grandes y majestuosas flores de color rosa, ofrecen distintos grados de intensidad en su coloración.
Cuando el Maquilishuat florece, es uno de los más bellos de la región. Su madera es muy fina, por lo que resulta muy apreciada para trabajos de ebanistería, por su peso liviano y su color amarillo ámbar con vetas purpurinas. Además, tiene propiedades medicinales muy poco explotadas.
Por su parte el Bálsamo crece entre 15 y 20 metros de alto, tiene hojas compuestas y flores blancas agrupadas en racimos pequeños, pertenence a la familia de las papilonáceas. Su resina se utiliza como medicamento para el tratamiento de infecciones respiratorias. También es conocido como básamo de Cuscatlán.
Para nuestros antepasados, el Bálsamo era, al igual que el Eucalipto, un árbol místico, el árbol sacerdote en el bosque.
Tomado de: Navarrete, Sarbelio, 1996, La Verdadera Fecha de Nuestra Independencia.

Fué declarado Ave Nacional por Acuerdo Legislativo el 21 de octubre de 1999. El Torogoz o Talapo, recibió este honor debido a su singular belleza, expresada en su polícromo plumaje. Es un ave inadaptable al cautiverio y símbolo de la unidad familiar, por la participación en pareja en el cuidado de sus pichones.